San Lorenzo de El Escorial: la monumentalidad a un paso de Madrid

Gastronomia

Situado en pleno corazón de la sierra de Guadarrama, San Lorenzo de El Escorial posee la octava maravilla del mundo: el Real Monasterio y Sitio de San Lorenzo de El Escorial. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, este emplazamiento único en el mundo expande su carácter sublime al resto del núcleo urbano, que se forjó durante los siglos xvi, xvii y xviii.

La población de San Lorenzo ha crecido a una velocidad vertiginosa en las últimas décadas debido sin duda a la actividad económica que proporciona el monasterio. Se trata en realidad de un gran complejo compuesto por un palacio que fue residencia de la familia real, una basílica donde se dio sepultura a los reyes de España, y el monasterio, fundado por los monjes jerónimos y ocupado en la actualidad por frailes agustinos.

Aunque nadie va a pedirle que lo vea todo (posee 15 claustros, 86 escaleras, 1.200 puertas, 2.673 ventanas, 9 torres, 16 patios y 13 oratorios… ¡ahí es nada!), no puede perderse la basílica, el panteón de Reyes, los jardines de los Frailes, la Capilla Mayor, el patio de los Reyes, la biblioteca y el palacio. Y aquí lo dejamos. Aunque sí vamos a exigirle que mientras pasea por todos estos monumentales espacios se detenga a admirar los cuadros, libros antiguos y demás objetos que se reparten por doquier.
Este inmenso edificio, situado en la ladera del monte Abantos a más de 1.000 m de altura, fue ideado por Felipe II con la ayuda de teólogos, arquitectos y astrólogos, y de su ejecución se encargó el arquitecto Juan de Herrera.

El buen yantar en San Lorenzo de El Escorial
La gastronomía de este Real Sitio es básicamente la misma que en el resto de la sierra de Guadarrama madrileña: una cocina tradicional, variada y que da prioridad a la calidad de las materias primas. A los típicos platos de tortilla de patata, tablas de embutidos y quesos, callos, cocido y sopas de ajo, hay que añadir los asados de cochinillo y cordero y, por supuesto, a la carne de vacuno de la sierra de Guadarrama, que se prepara a la brasa. Los caldos de codillo o los huevos con morcilla, chorizo o jamón son los imprescindibles en cualquier taberna. Y, por supuesto, las setas también son protagonistas.

Como en todo el resto de la Comunidad de Madrid, aquí también se consume pescado fresco, por lo general besugo o bacalao, que se prepara al horno. También debemos incorporar la trucha, que en esta zona se prepara de mil formas. La caza es ineludible: perdiz estofada entera y pichones. En cuanto a los postres, hay que destacar los mantecados, las rosquillas de anís y los canutillos de crema.

Hay muchos restaurantes, fondas, bares y tabernas en las que comer y beber en San Lorenzo de El Escorial. No obstante, los hay que destacan por encima del resto. En esta ocasión proponemos tres locales en los que podrá disfrutar de lo más granado de la cocina de esta zona: Fonda Genara (Plaza San Lorenzo, 2); Los Lanceros (Calvario, 47); Charolés (Floridablanca, 24).
Ya lo sabe: si busca un lugar único en el que la historia, la buena comida y el aire puro sean los protagonistas, El Escorial es el sitio.